Yo, el caos
Trump, el maestro del caos y la exageración
Los biógrafos de Donald Trump dicen que en el fondo él quisiera ser como Madonna, pero en realidad es un personaje salvaje y explosivo. Tiene un ego enorme, más necesitado de atención que un niño pequeño.
Trump es adicto a exagerar y se describe a sí mismo con palabras grandiosas. En una de sus mansiones, tiene un retrato tamaño real llamado "El visionario". Usa constantemente palabras como fantástico, extraordinario, asombroso, brutal y magnífico para hablar de sí mismo.
Es un personaje muy llamativo, un narcisista cínico que sigue una sola regla: nunca ser aburrido. Su forma de ser y hablar siempre busca captar la atención y generar impacto.