"Con las manos abiertas", Alejandro Fernández W. se despide de la SB
Con un emotivo comunicado de despedida, Alejandro Fernández Whipple hizo pública su decisión de no prolongar su período como titular de la Superintendencia de Bancos, una petición que personalmente solicitó al presidente Luis Abinader desde hace varios meses para dedicarse a cuidar de su familia.
El funcionario, al frente de la institución desde agosto del 2020, aseguró que solo había anticipado un solo período, el cual se convirtió en seis años, representando “la tercera gestión más larga” de esa entidad, gracias a la confianza que le confirió el mandatario en su administración.
“Para mí, esa cifra no es un trofeo; es la señal de que mi tarea está cumplida. Cada servidor discierne su propio tiempo y cada institución tiene el suyo. Este es el mío”, manifestó.
“Indiferencia espiritual”
¿Por qué dejar la Superintendencia de Bancos en un momento de fortaleza institucional y buen desempeño del sistema financiero?
Esta es la pregunta que Fernández W. intentó contestar con tres razones principales, dentro de las cuales “la más difícil” la articuló haciendo referencia a una enseñanza jesuita: la indiferencia espiritual.
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“No indiferencia en el sentido de no importarle a uno las cosas; indiferencia en el sentido de estar libre. Libre del apego a la honra o al deshonor, a la salud o a la enfermedad, a la vida larga o a la vida corta, al cargo o a la ausencia del cargo. Querer solamente aquello que sirva mejor al propósito de Dios”, manifestó.
Indicó que seis años dirigiendo esa entidad eran suficientes para que él mismo, “con la mejor intención”, comenzara a confundir la institución con su persona.
“Los jesuitas me enseñaron que la sabiduría no está solamente en romper las cadenas: está en no darles tiempo a que se forjen. Quiero irme mientras todavía esté claro, para mí y para ustedes, que la institución no me necesita a mí, y que yo no los necesito a ustedes”, enfatizó.
Acto seguido añadió: “Por eso me voy. No porque la obra esté terminada. La obra nunca está terminada. Me voy porque corresponde a mí soltarla, y quiero soltarla como se entrega lo que uno ama: con las manos abiertas”.
Confianza en su administración
Fernández W. manifestó su agradecimiento a la confianza que le depositó el presidente Luis Abinader durante su gestión y aseguró que “desde el primer día” contó con todo lo que un supervisor bancario necesita para hacer su trabajo: autonomía, confianza y respaldo.
“En seis años, ni una sola llamada para pedirme lo indebido. Ni una. La independencia técnica con la que esta casa trabajó no fue una conquista mía, fue una decisión suya sostenida en el tiempo”, aseveró.
Sostuvo que contó con este mismo espaldarazo de parte de la Junta Monetaria.
Pero además, del equipo de trabajo que le acompañó a dirigir una institución con casi 80 años de historia.
Logros alcanzados
El superintendente destacó los logros alcanzados durante su gestión y junto a su equipo de trabajo, representando reformas importantes para el sistema bancario dominicano, entre ellas:
- La protección de más de medio millón de dominicanos a través de ProUsuario
- La inclusión de cientos de miles de dominicanos al sistema financiero formal
- La modernización del marco prudencial y contable
- La rehabilitación del edificio de la Superintendencia de Bancos
- El reconocimiento internacional de la institución.
“No enterramos lo que nos entregaron; lo multiplicamos. No por miedo, sino por convicción. No era para nosotros, sino para el país”, afirmó.
Aseguró que quien asuma su cargo a partir del 16 de agosto heredará un equipo más capaz técnicamente, más respetado institucionalmente y más comprometido con mantener un sistema financiero robusto.
Su familia y su herencia
Fernández W. agradeció el apoyo recibido por parte de su esposa, Alejandra; la comprensión de sus cuatro hijos pequeños, Eduardo, Ignacio, Eugenia y Helena; y el ejemplo recibido por su padre, Eduardo Fernández Pichardo, quien fuera gobernador del Banco Central entre 1978 y 1980.
El funcionario destacó su compromiso familiar como la principal razón que lo motivó a entregar su cargo.
“Tengo dos hijas pequeñas que me necesitan presentes en una etapa de sus vidas que no se repiten. Seis años son muchos años en la vida de una niña. Esa razón sola sería suficiente, pero no es la única”, declaró.
Asimismo, aprovechó para recordar la herencia en ejemplo y valores que le dejó su padre Eduardo Fernández Pichardo, quien asumió la responsabilidad de dirigir el Banco Central “con una dignidad y una honorabilidad que me marcaron desde niño”.
“Todo servidor público tiene un primer ejemplo, y el mío vivía en mi casa. El ciclo que hoy cierro, empezó con él”, expresó.