Las intensas lluvias obligan a cancelar el último GP de Australia en Phillip Island y el Mundial de MotoGP sigue abierto
El último baile en Phillip Island no fue un baile como tal. Apenas una marcha fúnebre con los pilotos detrás del coche de seguridad durante dos vueltas de honor al circuito. Hubiera sido la edición número 30 del GP de Australia en el icónico trazado situado al sureste de Melbourne, una isla plagada de belleza natural y por lo tanto expuesta a los extremos meteorológicos, circuito predilecto para los corredores y auténtico rompecabezas para los organizadores del certamen.